Observatorio del Glifosato en Argentina


AGROQUÍMICOS: Más Investigación, Mayor Prevención. by Sole

Nota publicada en la Revista ECO ciencia & naturaleza, N16 de 2009. *

Bioquímica María Fernanda Simoniello y Elisa C. Kleinsorge

Cátedra de Toxicología, Farmacología y Bioquímica Legal

Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas, UNL.

En estos días hemos escuchado mucho la palabra Glifosato. El glifosato es un herbicida de amplio espectro, no selectivo; esto quiere decir que mata todas las plantas. Actúa inhibiendo una vía enzimática que es exclusiva de los vegetales, la del ácido Shikimico. Por esta razón, y en teoría, no tendría consecuencias tóxicas ni en animales, ni en el hombre.

Este herbicida se registró en 1974 e incrementó su uso a partir de 1996 por las ventajas que le brindó la soja genéticamente modificada, especialmente creada en laboratorio para resistir su acción herbicida. Esto permitió su adaptación a un amplio rango de ambientes, bajo costo de producción, mayor rentabilidad relativa con respecto a otros cultivos, la simplificación del manejo del cultivo y el incremento de la productividad.

En este escenario de grandes oportunidades para el sectora gropecuario y para la sociedad argentina en general, también está presente “la otra cara de la moneda” conformada por riesgos y amenazas que pueden modificar el balance en resultados altamente negativos.

El glifosato es el ingrediente activo de la fórmula, pero necesita la presencia de un surfactante: POEA (Poli Oxil Etil Amina) para poder ingresar a los tejidos de las planta. Este ingrediente es más tóxico que el propio glifosato. Por ello, algunas investigaciones incluyen la fórmula completa cuando evalúan sus efectos (Poletta et al, 2009).

Debemos tener en cuenta que la actividad agrícola intensiva está intimamente relacionada con el consumo de plaguidicas y, en el caso particular del cultivo de soja, el herbicida  glifosato, está ligado al uso casi exclusivo de variedades transgénicas. Pero además, para sostener este modelo de producción, es necesario el uso de otros pesticidas. Para ello se dispone de varios insecticidas registrados a base de productos organofosforados, fosforados y mezclas de estos con piretroides. En la región centro del país, se estima que los productores de soja efectúan un promedio de aplicación de insecticida por lote por año, mientras que en regiones productoras del norte de la Argentina, las aplicaciones necesarias para la protección del cultivo alcanzan promedios de 2 a 4 por lote, según el año considerado (www.inta.gov.ar).

Está demostrado que la agricultura participa en forma significativa en la contaminación del suelo, el agua, los productos agropecuarios y por lo tanto a la biota en general. El empleo de agroquímicos tiene particularidades relacionadas con el uso indiscriminado de los mismos y la aplicación simultánea o secuenciada de productos en mezclas. A esto se asocia además, la falta de protección en la exposición de las poblaciones vecinas a los cultivos y de control sobre la higiene y seguridad de los aplicadores.

De modo que la exposición constituye un problema de gran preocupación debido a que la aplicación de los pesticidas generalmente involucra la exposición de seres humanos y animales a mezclas complejas y/o simultáneas de diferentes tipos de sustancias químicas. La absorción repetida de pequeñas dosis de agroquímicos y sus diferentes modos de acción, se traducen a largo plazo en distintos tipos de afectación a la salud.

Los trabajadores, en general, pueden estar expuestos a gran variedad de compuestos que dañan el material genético celular (ADN) como resultado de su ocupación, del nivel de exposición, del área de trabajo, del equipo de protección utilizado, del tiempo de exposición durante la jornada y durante toda su vida laboral.

En varios estudios in vivo referidos al uso de pesticidas en diferentes cultivos, se indica que los resultados observados pueden estar influenciados por la región geográfica que se estudia, por las diferentes técnicas agrícolas empleadas, la exposición simultánea a otros genotóxicos ambientales. También los diferentes estilos de vida, nutrición, la sensibilidad individual, el estado del sistema inmune, la predisposición genética, las diferencias metabólicas y la capacidad de reparación de ADN de cada individuo pueden incidir sobre los hallazgos (Simoniello et al, 2007). El trabajador agrícola es el particularment afectado cuando es encargado de pulverizar o fumigar las áreas de cultivo. En la mayoría de los casos, los aplicadores no han sido capacitados para el manejo de agroquímicos, y no conocen o subestiman los potenciales riesgos de los agroquímicos. El problema se acentúa cuando se realiza un mal manejo de los envases: la disposición inadecuada e  incontrolada, la reutilización y el lavado de recipientes de preparación provoca la doble contaminación del suelo y agua, como así también la exposición a daños irreversibles para la salud del trabajador, su familia y el entorno.

Se están realizando estudios epidemiológicos para determinar si existe alguna relación entre la exposición a pesticidas y enfermedad. El biomonitoreo de poblaciones humanas expuestas a potenciales agentes mutágenos o carcinógenos es un sistema de alerta temprana para detectar los efectos adversos en el sistema endocrino, el sistema inmunilógico, nervioso y reproductivo en las poblaciones agrícolas.

En el área de Toxicología Genética se buscan constantemente nuevas herramientas que permitan evaluar efectos genotóxicos de sustancias químicas inducidos, tanto in vitro como in vivo de células vegetales, animales y humanas.

Una amplia gama de métodos se utilizan para la detección de efectos biológicos precoces o tempranos inducidos por agentes que dañan el ADN en los entornos ambientales y ocupacionales. Son los llamados biomarcadores de daños genotóxicos. En los seres humanos laboralmente expuestos a los plaguicidas consituyen una de las maneras de establecer una relación entre los riesgos en la salud y los plaguicidas.

Resultados contradictorios en este tipo de estudios reflejan la heterogeneidad de las poblaciones evaluadas respecto al uso de productos químicos y las condiciones de exposición. Algunas investigaciones han sido llevadas a cabo en los trabajadores de producción (fabricantes y formuladores) y en aplicadores de plaguicidas a través de biomarcadores citogenéticos como criterios de valoración. Estos estudios muestran aumentos en la frecuencia de aberraciones cromosómicas (Dulout et al., 1985; Kourakis et al., 1992; Carbonell et al. 1995; Lander et al., 2002; Sailaja et al. 2006) y de micronúcleos en linfocitos de sangre periférica (Titenko-Holland et al., 1996; Gómez Arroyo et al., 2000; Boplognesi et al. 1993 y 2002, Costa et al., 2006) en individuos expuestos a mezclas complejas de plaguicidas cuando son comparados con poblaciones no expuestas. También se reportaron resultados negativos (Carbonel et al., 1990; Gómez-Arroyo et al., 1992; Hoyos et al., 1996; Scarpato et al., 1996; Lucero et al.,  2000; Pastor et al., 2001 a, b). Algunos estudios se han desarrollado utilizando el Ensayo Cometa en aplicadores de plaguicidas (Lebaylli et al., A y B, 1998) y los trabajadores de la producción de plaguicidas (Garaj-Vrhovac y Zaljezic 2000; Grover et al, 2003), que muestran aumentos en el nivel de daño del ADN. En cambio, un resultado negativo fue reportado por Piperakis et al. (2003 y 2006), cuando evaluó la exposición humana a pesticidas en cultivos de flores y hortalizas. Todo esto sugiere que factores intrínsecos y extrínsecos podrían estar implicados en el efecto de los pesticidas sobre el material genético y, de esta manera, fundamentar la pertinencia de seguimiento de poblaciones expuestas para determinar el daño genotóxico potencial producido por estos productos químicos (Pechen et al, 1998; Sánchez et al., 2005; Castillo-Cadena et al., 2006).

En los países en desarrollo, entre ellos Argentina, se están realizando investigaciones sobre los efectos de salud resultante de la exposición a los plaguicidas. Nuestros trabajos, realizados con poblaciones que pertenecen a la Provincia de Santa Fe, muestran que tanto los grupos expuestos directamente (los aplicadores de pesticidas), como los expuestos indirectamente (los trabajadores rurales que no fumigan en sus tareas cotidianas), revelaron un aumento significativo del índice de daño al ADN, utilizando el Ensayo Cometa, en comparación con los controles (no expuestos laboralmente a pesticidas). Además, hemos observado una diferencia significativa dentro de los palicadores cuando se consideran sus años de antigüedad en el trabajo y cuando se analiza si usan o no equipos de protección personal. La influencia de los llamados “factores de confusión” fue investigada y no se observaron diferencias significativas al considerar edad, sexo, hábito de fumar y consumo de alcohol en ninguna de ambas poblaciones (Simoniello et al., 2008 y 2009). La genotoxicidad positiva observada en los trabajadores expuestos de este estudio puede deberse a la falta de medidas de seguridad, ropa de protección, guantes o botas adecuados. Esto es coincidente con otras investigaciones. Por ejemplo, se ha determinado un aumento de micronúcleos en los expuestos a plaguidicas que no usaban guantes de protección (Bolognesi et al., 2002); aumento de las aberraciones cromosómicas y en las frecuencias de micronúcleos se hallaron en una población  portuguesa expuesta que no usaba protección durante el trabajo agrícola (Costa C. et al., 2006) y del mismo modo en la Argentina (Dulout et al., 1985). Curiosamente, cuatro estudios que informaron que la mayoría de los trabajadores utilizaban medidas de precaución (>60%) concluyeron con resultados negativos (Bolognesi et al., 2004; Pastor et al., 2001 y 2002; Piperakis et al., 2003 y 2006). Esto indica la importancia del equipo de protección para prevenir daños durante la exposición.

Debemos tener en cuenta también que los trabajadores rurales que no fumigan pueden ser afectados por la falta de instalaciones de higiene y lavado en el sitio de trabajo, lo cual prolonga la absorción dérmica de los plaguicidas y otros productos químicos agrícolas. También por la cercanía de sus hogares respecto de las zonas fumigadas, permaneciendo los productos químicos en la ropa y otros elementos de su vida cotidiana.

Es importante señalar que muchos plaguicidas han sido prohibidos en otros países debido a su alta toxicidad, como Metamidofos, mientras no sucede lo mismo en países en desarrollo donde el proceso de prohibición es más lento y limitado (Castillo-Cadena et al., 2006). Recientemente (2009) se ha prohibido en Argentina la comercialización de Endosulfán.

La evaluación de la exposición a plaguicidas es muy difícil: la mayoría de las actividades rurales implican el uso regular de un gran número de plaguidicas diferentes junto con otros productos químicos como los coadyuvantes que varían mucho en suu potencial toxicidad (Bull et al., 2006). Por lo tanto, realizar nuevas investigaciones en los países en desarrollo es fundamental, analizando poblaciones rurales con particulares condiciones socioeconómicas de trabajo, sin conocimiento del riesgo potencial, de la información necesaria para el manejo de los productos y la importancia de la utilización de equipos de protección personal.

* se omitió la transcripción de las referencias. Para su consulta, favor de remitirse a la fuente.

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4 comentarios so far
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estuve diciembre y volvi el 30 de enero por el paraje colonia alicia…para envestigar las ituacion de chacreros..o campesino …rociados por glifosato…al no tener mano de obra ..en realidad no ay gente que trabajan por el sistema del gobierno de los subsidios se arreglan con eso…la gente mata los yuyos con GLIFOSATO…y ahi comienza el calvario de las infecciones..me encontrado que un colono fue amputado las dos piernas..y un jove de 16 años perdio la vista..y ahora que? por favor la unica politica es la diputada JULIA PEIRE QUE ESTA LUCHANDO JUNTO AL DR DE MAIO..para que ya nos fumigen mas…por favor mas gente que nos ayuden..necesito mas caso…de la provincias..gracias odiliogodoy@gmail.com

Comentario por RAUL ODILIO GODOY

lee mucho estos temas y estoy muy preocupado por estar o mejor dicho se me vino los silos de cereales a 70 mtros de nuestras casas donde almacenan todo topo de granos fumigan al ingreso de los camiones y salida tambien los silos son fumigados con fosfuro de aluminio ( fosfina ) entre otros en el barrio hubo y ay casos de cancer y otras patologia a parte de volar material particulado del cereal sobre nuestros cuerpos venimos con 10 akos de reclamos pero estas empresas tienen mucho poder $ y tapan todo.

Comentario por carlos

estos informes deben ser mas publicados o direccionados como informacion publica, estamos hablando de cambiar salud por plata en este sistema productivo…

Comentario por Mario

esta muy bien definido
y esperamos digan la verdad de los pestisiadas

atte:colito

Comentario por hans




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