Observatorio del Glifosato en Argentina


Niños en riesgo by Sole

defExtracto revista DEF, N° 39 de Noviembre de 2008.

La contaminación ambiental impacta, de manera especial, en los menores que viven en familias con escasos recursos.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en el planeta se producen mas de 13.000 muertes infantiles por día debido a los peligros presentes en el ambiente en que los niños viven, aprenden, juegan y crecen. Esta dramática estadística agrega que los riesgos ambientales constituyen más de un tercio de la carga global de enfermedades, y señala que más del 40% de esta recae sobre niños menores de 5 años, quienes conforman cerca del 10% de la población. Si a esto le sumamos que el 23% de las muertes ocurridas en todo el planeta pueden ser atribuidas a factores ambientales, vemos como crece la necesidad de comprender que todo lo que afecta al medio termina afectando la salud. En el caso específico de las enfermedades pediátricas, representan un problema creciente de salud pública global cuyos efectos adversos pueden manifestarse en todas las etapas de la vida.

Con la intención de identificar, reunir y analizar la información disponible en la Argentina respecto a la salud ambiental infantil nació el proyecto Perfil SANA. El objetivo es lograr intervenciones en situaciones de riesgo, para actuar en la prevención y asegurar el desarrollo completo de las capacidades de los niños. Este trabajo se concretó con la colaboración del Instituto Canadiense de Salud Infantil, CICH, y la Asociación Argentina de Médicos por el Ambiente, AMMA, y fue creciendo con la participación de sectores gubernamentales y no gubernamentales, científicos y diferentes profesionales, bajo la consigna de “educar para alertar, informar sin alarmar”.

PLAGUICIDAS, LA MUERTE SILENCIOSA

Uno de los casos específicos estudiados en el proyecto Perfil SANA por la Sociedad Argentina de Pediatría fue el de la exposición a plaguicidas organofosforados en niños de colonos tabacaleros. El trabajo se realizó en Colonia Aurora, en la provincia de Misiones, y se tomaron dos muestras de sangre en cada uno de los chicos que participaron del estudio, en los períodos de alta y baja exposición a estos tóxicos. “Se dividieron dos grupos -explica Beltramino-. El primero se estudió durante la campaña agrícola de 2004, y, el segundo, al año siguiente. Las diferencias fueron significativas y creemos que podrían deberse a las actividades de capacitación y difusión llevadas a cabo entre 2004 y 2005.  Otro elemento importante, y no previsto, fue que las empresas tabacaleras ofrecieron para la última campaña un nuevo paquete tecnológico llamado MIPE (Manejo integral de plagas y enfermedades) que reemplazo a los plaguicidas tradicionales hasta entonces usados. Los nuevos productos llamados “neonicotinoides”, derivados de la nicotina, poseen menor volatibilidad y una menor toxicidad en los seres humanos”.

EL DERECHO DE SABER

Otro estudio realizado sobre este tema es el que hizo la cátedra de Toxicología y Química Legal de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones. “Desde mediados de la decada del 90 -nos relata su titular, el bioquímico Carlos González- venimos trabajando debido a denuncias que llamaron la atención sobre la alta cantidad de malformaciones congénitas que llagaban al Hospital de Posadas, y a la importante cantidad de adultos y de niños que morían en la zona de Colonia Aurora. En 2002 presentamos un proyecto ante la Secretaría de Ciencia y Tecnología SECYT, y ganamos la financiación de un estudio. En él analizamos desde el comportamiento del colono frente al plaguicida -cómo se trabajaba, y cuánto se exponía, y cuáles eran los riesgos que reconocía-, el immpacto de esos tóxicos sobre el suelo y el agua, y la valoración de la exposición”. El principal problema que generan las sustancias que no tienen una toxicidad aguda demasiado elevada -lo que no significa que no sean tóxicos a largo plazo- es que la gente no tiene percepción del riesgo y no toman ningún tipo de recaudos. “Los colonos terminan convenciéndose de que no les pasa nada y se exponen cada vez más. Nosotros siempre hablamos del “Derecho de saber” para que cada uno pueda ser realmente responsable de sus propias acciones. No olvidemos que en las chacras suele trabajar toda la familia, incluso chicos y mujeres embarazadas”.

El doctor González destaca lo importante que fue para ellos el conectarse con la Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente, hecho ocurrido en el año 2001. Esto les permitió incluir los valores de los niños dentro del proyecto Perfil SANA. “Este contacto nos ayudó a valorar una parte que no estábamos tomando en cuenta y que es indispensable para el futuro: cuando hablamos del niño expuesto, hablamos del mañana. Los resultados obtenidos fueron mucho mas completos y preocupantes: La exposición de la población a los plaguicidas es altísima, sin distinción de edad, con todos los riesgos que esto conlleva”.

Según datos del Ministerio de Salud, en 2001 hubo más de 1800 intoxicaciones de niños de hasta 9 años por plaguicidas. La doctora Lilian Corra recuerda que AMMA coordinó siete universidades de distintas regiones del país a fin de hacer un relevamiento sobre el uso de plaguicidas orientado a conocer cuánto saben los usuarios y si conocen como protegerse. “Este trabajo mostró que hay un gran vacío entre el fabricante y el usuario, que suele recibir toda la información de las empresas que los venden. Muchas veces estos temas se manejan livianamente, sin tener en cuenta que son sustancias químicas hechas para matar. Si bien atacan plagas, o pestes, cuando el ser humano está expuesto a grandes cantidades puede sufrir una intoxicación aguda. Cuando la exposición es sistemática, aunque las cantidades sean pequeñas, los efectos pueden ser muy graves: cáncer, pérdidad de la visión o la sensibilidad, temblores, etc.”

En el caso de la Provincia de Misiones, el doctor Carlos González destaca que la utilización de plaguicidas no produce un efecto inmediato en los colonos, aunque contabiliza miles de casos donde se evidenciaron malestares. Sin embargo, puntualiza, este síntoma no es inevitable porque la sustancia ingresa y produce un daño pequeño que recién aparece años después. “Entre las consecuencias -explica-, podemos señalar la disminución del sistema inmunológico. De hecho, la gran mayoría de la población expuesta sufre algún tipo de enfermedad. Otro de los riesgos es la presencia de cáncer, y, los mas comunes, las malformaciones que van desde un retardo leve a moderado en el crecimiento óseo o del sistema nervioso central. Esto afecta la capacidad de concentración o la memoria, y el rendimiento intelectual, y provoca un déficit en la comprensión y en la elaboración de pensamientos complejos”.

Según el bioquímico Carlos González: “Después de realizar nuestro trabajo, de estudiar a más de 1.000 pacientes, de alcanzar determinadas conclusiones realmente significativas, lo que sigue es plantearse si se puede cambiar la situación. Y la respuesta es que es muy dificil. Tengo los datos, los chicos están expuestos, las maestras hablan de que hay un deficit intelectual que hace que no se puedan explicar cosas complejas porque los niños no responden. ¿Qué cambiamos con el estudio? Nada, por lo menos en el corto plazo. Hoy estamos parados porque sin financiamiento no se puede avanzar. Tenemos proyectos pero estamos ahí. Esa es la realidad de la Argentina.

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